“La verdad”

Cuántas veces escuchamos que alguien tiene la verdad, o la dice, o la busca. Y luego, ésa “verdad” de lo singular puede pasar a una aceptación universal (En realidad, de un sector que considera es líder de opinión en la mayoría de su zona de influencia, lo que hace tal “verdad”, sólo relativa y circunstancial).

Pero olvidamos que tales “verdades” son producto de la abstracción singular, de un grupo o de las masas que simplemente así la aceptan. Ello, tienen el peligro de que dicha “verdad”, sea falsa y se funda más en alguna creencia inducida, que persigue intereses muchas veces inconfesables.

Una de esas “verdades” es sin duda, la “existencia de Dios”, un ser magnífico, con personalidad y sentimientos humanos, cruel, vengativo al principio y luego, amoroso, como lo hemos conocido en México, por la visión religiosa católica y la Biblia. Y que hasta se llega a matar o destruir en su “nombre” (Curiosamente, Dios no tiene ya, nombre o se ha perdido en la noche de los tiempos. Se trata más de una concepción con determinados atributos, que de una definición, al igual que teológicamente).

Es pues, una “deidad” a modo, a la necesidad de sus creyentes y por tanto conceptualizada, idealizada desde una abstracción.

¿Que pasaría si descubrimos que tal formidable idea, es totalmente falsa?

Ya algunos filósofos, teólogos, científicos, han intentado “demostrar” la existencia o la inexistencia de Dios, pero todos al fin, con argumentos, con teorías, hipótesis y hasta en conclusiones “irrefutables” que salen igual, de las ideas, del pensamiento reflexivo y ABSTRACTO. Pero Dios, y lo que significa, prevalece, parece sentirse, o presentirse. Eso sí, gracias en gran parte, al vacío espiritual (Otro concepto abstracto) que nos agobia al ser humano, que todavía tememos lo que no conocemos o no sabemos…

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